Txisko, que ha nacido y crecido
entre sus paredes y lleva con orgullo sus orígenes,
ha adaptado el lugar para que los visitantes
lo recuerden con agrado por su hospitalidad
y buen yantar.
Platos elaborados con magníficos productos
de la tierra y una creatividad de crecimiento
y adaptación a los nuevos conceptos,
mas que rompedora y radical. Siempre inquieto
por buscar originalidades que se conjuguen con
la materia prima sin desvanecerla en un sinfín
de gustos y aromas, Txisko tiene una magnifica
maestría en platos tradicionales de su
tierra y es que hay que considerar que su dinámica
madre la aporta con su veteranía, mucha
historia de la cocina de esa casa que la abuela
“la Maña” elaboró
con cariño para los últimos vinateros
y cazadores.
Txisko ha heredado el cariño y buen hacer
de los productos de sus huertas, la caza de
escopeta, los caracoles, setas, asadurías,
guisos, la alegría de las salsas, el
color y acaramelado de sus asados, increíble
mano en carnes y pescados y unos postres de
su madre que hacen historia.
Y todo ello profesando esa mezcla de fidelidad
religiosa y apasionamiento por los vinos del
lugar que representan desde la “legendaria”
bodega de los Herederos del Marques de Riscal
hasta los espléndidos pequeños
viticultores que con su artesanal procesamiento
de la uva, aun permiten degustar caldos de antiguo
paladar, pasando por las grandes bodegas de
Domecq, Murua, Salceda, Muriel, ... y siempre
con una enoteca donde poder experimentar las
ultimas expresiones.
Comer en el asador Txisko es darse un baño
de autenticidad gastronómica al viejo
estilo de aquel mesón de sus orígenes
allá por el año 1760.
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