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La plaza está en el centro del pueblo, adornada con la Casa de la Villa;
y diferentes otros edificios, pero sobre todo una
basílica muy suntuosa y que se finalizó
su reedificación en el año de 1.768,
dedicada a la antiquísima imagen de Nuestra
Señora de La Plaza, la cual tradición
le es a la villa, fue aparecida. En ella se reza todos
los días el Rosario y la Salve, los Sábados.
Se computa el importe de las obras de la fabrica que
asciende a 20.000 reales. La cosecha de
la Villa de Elciego, calculada en un quinquenio, asciende
a 10.000 cantaras de vino anualmente, y de 900 fanegas
de Trigo y otras mieses. La única iglesia parroquial
que tiene Elciego, está dedicada a San Andrés
Apóstol, y es magnifica, y ostentosa, con 2
torres antiguas y elevadas.
Es de sola una nave, y con un crucero y 8 altares.
Los títulos de Beneficio son 10, cuatro enteros,
dos medios, y cuatro cuartos. Dos raciones enteras
lleva la Santa Iglesia de Calahorra. Éstas
se regulan por 800 ducados cada una. Estos Beneficios
los prevén los cuatro enteros.
Es Realenga esta Villa y tiene Alcalde
ordinario, dos regidores, Síndico y dos Diputados
de abastos. El Alcalde y Síndicos alternan
entre los dos Estados; noble y general, y los regidores
son, el uno de un estado y el otro del otro, pero
siempre del noble el preminente, y los Diputados los
nombra el Concejo. Tiene esta Villa tres Ermitas,
dedicadas a la Santa Cruz, San Roque y San Vicente.
Hay un Maestro de Escuela, que tendrá como
50 discípulos, 3 carpinteros, un tornero, 6
sastres, 2 zapateros y 4 canteros. Acredita el Fuero
de Laguardia, que estuvo sujeto a su jurisdicción
en lo antiguo, el territorio de la Villa de Elciego.
"Por ésta época
la Rioja Alavesa está aún adormecida
en lo referente al aspecto vinícola. La Real
Sociedad Vascongada de los Amigos del País,
portadora de las nuevas ideas económicas, sociales
y políticas de Europa, intenta reconvertir
la economía y la sociedad vasca y con ello
se empeña en mejorar los viñedos y vinos
riojanos, así en 1.785 ofrece
un premio a quien aportase la mejor idea al respecto..."
(Jesús Fernández).
El siglo XIX representa el periodo más trascendente
en el desarrollo vitivinícola de Elciego y
existe un flujo permanente de personas acreditando
nobleza tal como lo expresan los distintos documentos
de aquella época, en los que se evidencia la
existencia de dos clases sociales perfectamente diferenciadas
y que así seguirán hasta que en el siglo
XX las tendencias van haciendo disminuir en gran medida
éstas diferencias cuando no se da el echo de
que la titulandad de las tierras pasa a las clases
que tradicionalmente habían pertenecido al
pueblo llano.
Después de ésta ligera descripción
de aconteceres que quieren expresar la evolución
de Elciego y sus tierras, así como de toda
la primitiva jurisdicción de Laguardia y llegando
a nuestros tiempos es bueno contrastar el hábitat
actual con aquel que debió existir cuando D.
Sancho Abarca fundó a Laguardia hacia el año
de 908.
(Del Libro de Laguardia): "Cuentan
que en aquel tiempo, poco mas o menos, deseando el
CIERZO bajar a lo que era entonces Navarra y hoy Rioja
Alavesa, se asomó a las empinadas cuestas de
la Sonsierra; y sacando la cabeza por los balcones
de Herrera, Recilla, Toro, San Tirso y La Población,
dijo para su capa (porque el Cierzo nunca ha gastado
capote)... <<!Quien es el majo que se mete en
esas honduras! Bueno, me voy á
ver para ir al pico de San Lorenzo á tomar
un sorbete (esto era el 29 de Julio), con aquella
nieve tan blanca y tan rica que se ve allí
todo el año de Dios, teniendo que atravesar
por entre tanta bendita encina y corpulento roble,
como hay en la llanura!... Pues no digo nada de los
muchos árboles de que se ven llenos los pocos
claros que hay en derredor de los pueblos, de las
chozas de pastores y corralitas de ganado, dispersas
en todo el terreno que comprenden las dos cordilleras
desde el Norte al Sur!... Vaya, Vaya... corto por
lo sano y me voy en línea horizontal a la sierra
de frente!... >>
Añaden que no atreviéndose a bajar,
mandó a sus hijos, el RELENTE y LAS BRISAS
y que estos se fueron colando, con toda sutileza,
por entre el verde ramaje de los árboles y
arbustos, cogiendo al paso el precioso aroma. De los
enebros, romeros, salvicio, espliegos, madre-selvas,
tomillos y jazmines muy abundantes entonces; y perfumaron
el ambiente y repartieron con profusión entre
los vigilantes centinelas y heroicos soldados de la
cruz, que custodiaban aquellos valles y montañas,
obedeciendo las ordenes y secundando los esfuerzos
titánicos del animoso caudillo de las abarcas
que combatía sin tregua a los opresores extranjeros.
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