El pueblo se configura con recias casas de piedra de sillería y muchas de ellas blasonadas con escudos barrocos, balcones y rejas de forja y aleros de madera noble tallada. El paseo por el arte de sus calles y callejas nos da la dimensión de un pueblo de reducidas dimensiones que a vista de pájaro representa unas calles bien trazadas que; se dividen en pasos y callejones pintorescos.

Cualquier paseo termina en la monumental Iglesia de San Andrés, es un edificio inmenso que comenzó a elevarse en la segunda mitad del siglo XVI sobre un templo gótico anterior. Fue realizado por la familia Emasabel. Destacan los retablos, el coro y sillería del coro, los púlpitos, el órgano construido por el francés Jean Monturus, un artesano que huyó de la revolución, pinturas, murales y lienzos. Dentro de la sacristía vieja, porque hay dos, se encuentra una vetusta y pesada caja de caudales donde se guardaban las riquezas del templo en época de conflictos, que fueron muchos.

También se conservan unas reliquias de los mártires de Cárdena (Burgos); La Ermita de la Virgen de La Plaza es un capricho de arquitectura del siglo XVII posiblemente erigida sobre otra anterior del siglo XIV y donde se venera a una Andra Mari del siglo XIV. Otras ermitas más humildes saludan al pueblo desde las colinas que le rodean, San Roque, San Vicente y la arruinada de Santa Cruz.
Contemplando las manifestaciones estéticas del pueblo entendemos su sensibilidad por lo artístico, y ello comprende desde lo señorial hasta las bodegas en las que se elabora el vino. Casas, edificios nobles y menos nobles, palacios, corrales y portalones, arcos y Vigas, suelos magníficamente empedrados, plazas, paseos, jardines, la picota, el crucero, etc. En definitiva, todo el pueblo es un símbolo estético con personalidad propia que traslada al visitante a las épocas pasadas de su rica historia. Y además es un pueblo que danza alegre en sus festividades y encuentros, y lo hace en una magnífica explosión de ritmo y color.

Es maravilloso presenciar el espectáculo de sus danzas al son de sus Gaiteros y Tamboril en los soleados días de las fiestas de verano, cuando todo es alegría, color y bullicio. El pasacalles, La Danza, Las Cuatro Calles, El Árbol, La Jota, son bailes autóctonos conservados a través de la historia de Elciego y una aportación magistral al folklore Vasco. El cromatismo y diseño de sus vestimentas con el personaje Cachimorro enredando por el espacio que configuran los danzantes son una joya de la tradición que merece la pena ver. Así Elciego se honra de contar en sus fiestas y desde tiempos inmemoriales, con la participación de los Gaiteros y Tamborilero en todas sus celebraciones.
Escuchar la música que emana de los Gaiteros de Elciego con su amplísimo repertorio de interpretaciones folklóricas, religiosas, modernas y clásicas, dice del culto a la música de este pueblo.

Veneración musical que se cultiva además en la Asociación Coral San Andrés Apóstol y Asociación Musical Santa Cecilia con la participación de un gran número de habitantes de todas las edades y condición. Elciego en definitiva, cultiva la estética en todas sus manifestaciones.

Atras

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Bodegas de Elciego

Bodegas en Elciego con Denominación de Origen

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